sábado, 9 de diciembre de 2006

EDUCACIÓN, MODELOS PEDAGÓGICOS Y APRENDIZAJE EN CLASE

“Existe preocupación en algunas universidades en cuanto a la disposición de un sistema educativo superior, capaz de generar y mantener oportunidades de competitividad. El fomentar y desarrollar habilidades y competencias que le permitan al estudiante y al cuerpo docente entender las necesidades del entorno para desempeñarse en un mundo globalizado, es tarea inmediata de todos”.

Por Alejandro Espinosa Patrón







Abstract

La educación ha pasado por diferentes estadios que le han permitido medir el conocimiento que necesitan los estudiantes para su formación integral. Cada pedagogo, supongo, sufrió en carne viva las dificultades de la sociedad. Cada momento histórico representa las necesidades de una juventud cambiante, con necesidades particulares. La de hoy aborrece el texto y se muere por la imagen y el sonido. ¿De qué forma se podría enseñar hoy?

Palabras clave

Pedagogía, sociedad, educación, cambios, juventud.


Los acontecimientos sociales, culturales y políticos que conmovieron a la vieja Europa durante la segunda mitad del s. XVIII y las primeras décadas del XIX, configuran el ámbito histórico dentro del cual surgieron la inteligencia y la creatividad pedagógicas de muchos pedagogos.

El docente a través de la historia ha utilizado diferentes estrategias para llevar el conocimiento en la clase. Hecho que le ha permitido repasar diferentes enfoques que van desde Pestalozzi, Comenio, Montessonri, Piaget, Dewey, hasta Paul Freire, entre otros.

El pensamiento y la entrega de Pestalozzi (1746-1827) ocupa, aún hoy en nuestros días, la atención de filósofos, psicólogos y pedagogos, con el interés que despierta una de las obras educativas más trascendentes, si se juzga a partir de la profunda influencia que legó, incluso más allá de las fronteras del s. XIX europeo, a los educadores del presente. Biógrafos, historiadores y críticos reconocen la generosidad y autenticidad de los sentimientos que guiaron las experiencias pedagógicas del discípulo de Rousseau, inscritas en un marco de profundos cambios en la social, político y cultural.


Las pedagogías aprendidas sirvieron para entender llas épocas y sus momentos, los individuos y sus necesidades intelectuales.

“En el siglo XVII surgen algunas críticas a la forma de enseñanza que se practicaba en los colegios internados. Éstos estaban a cargo de órdenes religiosas, tenían como finalidad alejar a la juventud de los problemas propios de la época y de la edad, ofreciendo una vida metódica en su interior. Se enseñaba los ideales de la antigüedad, la lengua escolar era el latín, y el dominio de la retórica era la culminación de esta educación. Los jóvenes eran considerados propensos a la tentación, débiles y con atracción por el mal, por lo tanto, se consideraba necesario aislarlos del mundo externo, ya que éste es temido como fuente de tentaciones. Había que vigilar al alumno para que no sucumbiera a sus deseos y apetencias naturales.”

La cita anterior nos indica que cada momento dentro de la historia de la educación es utilizado por el docente para educar a la juventud, qué preocupaciones presenta y cómo debemos corregir sus defectos, para que sean dignos a la sociedad que viven. Lo que nos indica que debemos recalcar no sólo en el conocimiento que se imparte sino en los principios y en el marco ético que la sociedad realmente necesita. Cada periodo de la historia nos trae un modelo de estudiantes a enseñar, guiar. Hoy prima más la imagen que el texto. Sobre ello estamos luchando, el texto es la herramienta para dimensionar el pensamiento y la conducta del hombre en cualquier sociedad que se halle.

Hoy vemos que las metodologías aplicadas en clase han sido utilizadas para llevar una información y despertar en los estudiantes competencias de todo tipo. El ministerio de educación habla de competencias cognitivas, comunicativas, propositivas, interpretativas y argumentativas. Cada docente en su área lo verifica, en el caso de los de español, a través de lecturas relacionadas con sus gustos literarios. No hay que obligar al estudiante, solo sembrarles la semilla del análisis e interpretación de su mundo.

Las otras estrategias empleadas en clase para lograr en los educandos competencias se refieren al uso de la internet, herramienta valiosa que les accede a todas las bibliotecas del mundo. Poseer la web en casa es una gran ventaja porque los estudiantes se vuelven más responsables con el conocimiento. Las exposiciones por parte de ellos serán más valiosas porque ahora tienen imagen y sonidos. Esta parte le da pie al docente para que pueda evaluar y saber si lo que hace el alumno está acorde con las exigencias laborales de hoy. Sin embargo, ante el monstruo del Internet las universidades deben reestructurar su currículo porque lo que vemos en los trabajos de los estudiantes es digno de una investigación.

Vivimos en una educación abierta, amplia y sin reticencias. Somos parte de una aldea global donde cualquier ser humano que esté conectado con el mundo, puede entrar y salir de su casa sin problemas. El conocimiento es de quien lo quiera captar y aplicar. Casos se han visto: por la televisión colombiana vimos a un hombre ganarse la vida frente al computador, hasta aquí es natural, pero lo extraño: llevaba 20 años sin salir de su casa. Se ganaba su sueldo a través de trabajos que desarrollaba en su computador y los enviaba vía Internet. Es decir, el hombre desde la caverna, apartamento, para el mundo.

Finalmente, El conocimiento, meollo de la clase, se verifica en los estudiantes de diferentes formas. Una podría ser a través de la teoría y la otra con la práctica, lo que nos indica el reconocimiento de habilidades en los alumnos. Es decir, saber si lo aprendido en clase les es útil para su vida en sociedad. Por eso es menester llevarlo a los sitios de prácticas para que reconozcan y verifiquen lo que aprende a diario con sus profesores. Por ello es importante crear en los centros de educación lugares de prácticas comunes, bien equipados, donde se puedan encontrar con su propia realidad laboral.

Bibliografía
AGUILAR, T., MARCO, B. y IBÁÑEZ, T. (2000). Alfabetización científica. Nuevos horizontes educativos. En I.P. Martins (Coord.): O Movimento
CTS na Península Ibérica. Seminário Ibérico sobre Ciência-Tecnologia-Sociedade no ensino-aprendizagem das ciências experimentais, pp. 5-8. Aveiro: Universidade de Aveiro..
AIKENHEAD, G.S. (1985b). Collective social decision-making: Implication for teaching science. Bulletin of Science, Technology, and Society, 5(2), 117-129..

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